Sauna húmeda o baño turco

Escrito hace 4 años por Angel M, en Artículos, Salud Sin comentarios

Un Hammam (Hammim), también conocido como baño turco o hamam, es una modalidad de baño de vapor que incluye limpiar el cuerpo y relajarse. Han desempeñado un importante papel en las culturas del Medio oriente como punto de reunión social, ritual de higiene y como elementos arquitectónicos. Los europeos los conocieron por sus contactos con los otomanos y en Europa Oriental fueron populares durante la Era Victoriana.

El proceso de tomar un baño turco es una variante húmeda de una sauna, pero está más relacionado con las prácticas de baño de los romanos. Tomar un baño turco primero exige la relajación en un cuarto (conocido como cuarto tibio) calentado con un flujo continuo de aire caliente que permite que el bañista respire libremente. Luego, pasan a un cuarto aún más caliente (conocido como cuarto caliente) antes de sumergirse en una piscina fría. Después de hacerse un lavado completo de cuerpo y recibir un masaje; finalmente se retiran al cuarto de enfriamiento para un período de relajación. La imagen inferior muestra los Baños del Almirante, un edificio situado junto al Palacio de los Almirantes de Aragón, en el centro urbano de Valencia.

Historia

Los baños turcos fueron una continuación de los baños romanos que persistieron en la cultura oriental y se popularizaron sobre todo con el Imperio Otomano. A los europeos que visitaron estos países les gustaron los baños turcos y los “llevaron” a europa donde se popularizaron.

Los baños turcos fueron introducidos en las Islas Británicas por David Urquhart, diplomático y, ocasionalmente, miembro del Parlamento de Stafford, quien por razones políticas y personales deseaba popularizar la cultura turca. En 1850 escribió The Pillars of Hercules, un libro sobre sus viajes a España y Marruecos durante 1848, en el cual describe el sistema de calentamiento del aire de los baños usados allí, y en el Imperio otomano, los que habían sido muy populares en la época romana con ligeros cambios.

En 1856, Richard Barter, habiendo leído el libro de Urquhart y trabajado con él en la construcción de los baños, abrió el primer baño turco moderno en Gran Bretaña en el Establecimiento de Hidroterapia de St. Ann cerca de Blarney, County Cork, Irlanda. Al año siguiente, el primero en Inglaterra desde la época romana se abrió en la Ciudad de Mánchester, y la idea se expandió rápidamente en el norte de Inglaterra. Llegó a Londres en julio de 1860 cuando Roger Evans, miembro del Comité de Extranjeros de los Asuntos de Urquhart, abrió uno en la calle 5 Bell, cerca de Arco de Mármol.

Durante los siguientes 150 años, se abrieron en Gran Bretaña alrededor de 600 baños más, y otros similares en otras ciudades del Imperio Británico. El Dr. John Le Gay Brereton, que había dado consejo médico a los bañistas del baño localizado en Bradford del que era dueño el Comité de Extranjeros de los Asuntos de Urquhart, viajó a Sydney (Australia) y abrió uno propio en la calle Spring en 1859, incluso antes de que se instalaran en Londres. Canadá abrió uno en 1869, y el primero en Nueva Zelanda se abrió en 1874. La influencia de Urquhart se sintió incluso fuera del Imperio cuando en 1863, el Dr. Charles Shepard inauguró el primero en los Estados Unidos en la calle Columbia número 63, en los altos de Brooklyn, Nueva York.

Hoy existen cerca de veinte baños turcos abiertos en las Islas Británicas, aunque los baños de aire caliente aún prosperan en las variantes de baños de vapor rusos y sauna finlandesa. Últimamente prosperan en todas las culturas occidentales como otra de las actividades de relax y culto al cuerpo, llevados por la ola de moda de los “spas” y los balnearios urbanos de las capitales.

De su nombre en árabe se derivan la española “Alhama” y la portuguesa “Alfama”.

Precauciones al utilizar la sauna humeda

Si lo vemos desde un punto estético, podemos decir que la sauna humeda ayuda a recuperar los músculos despues de una rutina dura de ejercicios (por eso muchos deportistas luego de su entrenamiento se someten a estas sesiones de 20 minutos en los saunas húmedos), reduce las celulitas y adiposidades, además de que deja nuestra piel limpia y lista para cualquier tipo de tratamiento de belleza. Pero mas allá de todas las propiedades y beneficios mencionados, también nos vemos en la obligación de mencionar las precauciones que debemos tener a la hora de utilizar la sauna humeda; por ejemplo, aquellas personas que padecen enfermedades cardiacas, pueden llegar a tener inconvenientes al someterse al sauna humedo ya que al concentrarse los fluidos corporales la sangre e torna un poco más densa y esto puede llegar a producir algún ataque cardiaco; algo similar pasa con las personas que sufren de hipertensión, por ello desde nuestro sitio recomendamos que siempre, antes de utilizar un sauna húmedo, nos hagamos un chequeo de rutina, y en caso de que no todo salga como esperamos, consultemos con nuestro medico acerca de lo que es más conveniente.

Por otro lado tampoco podemos ignorar el hecho de que muchos estudios médicos acerca del uso del sauna humedo advierten de que el abuso de las sesiones correspondientes pueden perjudicar considerablemente la sexualidad, ya que en el caso de los hombres puede causar una disminución en su esperma, mientras que en las mujeres puede causar hemorragias graves durante su periodo e incluso hasta puede causar un detenimiento en la ovulación.

Las embarazadas también deben cuidarse mucho del uso y abuso de las sesiones de sauna humedo, ya que muchos estudiados han arrojado resultados que indican que los bebés de las tienen muchas probabilidades de padecer lo que se denomina espina bífida al nacer, justamente debido al excesivo calentamiento en el útero por el vapor húmedo. Otras recomendaciones que podemos darles desde nuestro sitio con respecto al uso de sauna humedo tienen que ver con no entrar a la sesión con el estomago vacio ni tampoco muy lleno, lo ideal es una sesión 1 hora luego de la comida y tampoco es recomendable entrar a un sauna con sueño o poco descanso físico. Además, durante la sesión es importante no beber líquidos, aunque después debemos hidratarnos; recordemos que la sauna nos hace transpirar mucho. Y finalmente no se deben realizar ejercicios durante la sesión y en lo posible es preferible no hablar ni conversar, un error que comete mucha gente.

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