Como usar la Sauna seca

Escrito hace 5 años por Angel M, en Salud (2) Comentarios

Reza un proverbio vikingo que en la sauna se evapora hasta la ira. Y es que este medio de relajación ofrece incontables ventajas: foto saunadesintoxica la piel, purifica el organismo, dilata los bronquios, regula la presión sanguínea, mejora el ritmo cardíaco y circulatorio.

Muchos de los gimnasios de hoy día cuentan con servicios como la Sauna, aunque pocos saben como usarla. La sauna proporciona numerosos beneficios, pero también conlleva una serie de riesgos que desde aquí os vamos a numerar.
En una sauna la temperatura oscila entre los 80 y los 100 grados centígrados. El hecho de que no se produzcan quemaduras responde al hecho de que se combina con una humedad muy baja (calor seco) y por lo tanto no llega a quemar.

La mayoría de las personas, usamos mal la sauna. No se deben de tomar mas de 2 sesiones por día y no mas de 3 semanales.

Cómo tomar una sauna seca

Para tomar una sesión de sauna hay que seguir un cierto protocolo que garantiza la efectividad de dicha sesión. De todas formas es el propio usuario quien debe ir adaptando las indicaciones generales a su propio gusto teniendo en cuenta su estado de ánimo, su estado físico y su experiencia.

Es importante realizar la sesión de sauna con tranquilidad y sin agobios. El tiempo preciso para una sesión de sauna normal oscila entre una hora y hora y media y del mismo, raramente se hará más de 40 minutos dentro de la cabina.

Los pasos generales a seguir son los siguientes:

  • Ducharse con agua caliente y jabón. Hay dos formas diferentes de entrar en la sauna, una con la piel mojada y otra con la piel seca. Ambas son validas y constituyen dos escuelas diferentes. Los que defienden que es mejor entrar con la piel seca dicen que la piel mojada retiene el sudor lo cual es contraproducente pudiendo llegar a irritarla y provocar algún episodio ezcémico.
  • Sentarse o tumbarse sobre una toalla para evitar quemarse con los bancos, también por motivos higiénicos.
  • Entrar a la cabina de la sauna y ponerse en un banco intermedio o superior (el situarse en el banco inferior sobre carga el corazón, aunque se puede realizar una aclimatación progresiva ubicándose primero en los bancos inferior para ir ascendiendo) y permanecer un máximo de 15 minutos. El tiempo optimo de permanencia está entre los 10 minutos y los 15, pudiendo llegar hasta los 25, pero debe ser el propio usuario quien determine su tiempo de estancia. Se debe abandonar la sauna cuando se note una sensación de agobio que suele producir la sudoración continuada, este es el punto donde se obtienen los efectos beneficiosos, si no se llega al mismo estos no se producen y si se sobrepasa, disminuyen. La temperatura debe estar entre los 80 y 90ºC (máximo 100ºC). Se comienza a sudar a los 8 o 12 minutos, para ello es necesario un aumento de la temperatura corporal de algunos grados, en realidad es igual tomar una sauna a 80º que a 100ºC, una sauna excesivamente calurosa y seca es contraproducente para una óptima sudoración.
  • Para que todo el cuerpo esté a la misma temperatura se debe permanecer tumbado. El gradiente de temperatura es muy alto, de tal forma que la diferencia de los bancos inferiores a los superiores suele ser notable.
  • Para subir la humedad, aumenta la sensación de calor, se puede verter agua sobre las piedras, opcionalmente con alguna esencia. Hay que tener en cuenta que el aumento de humedad reduce la transpiración lo que es contraproducente, una elevación brusca e instantánea de la humedad, el llamado golpe de vapor es beneficioso. Hay que evitar los golpes de calor en los primeros minutos de la estancia en la sauna. Se debe respirar por la boca y mantenerse relajados. Antes de salir es aconsejable permanecer 2 minutos sentado y levantarse suavemente.
  • Se puede uno azotar con un haz de ramas de abedul, la vihta finlandesa, para aumentar la transpiración.
  • Salir y ducharse con agua fría comenzando por los pies e ir ascendiendo hacia el centro del cuerpo. La ducha debe refrigerar el cuerpo y el contraste de temperaturas hace que aumente la circulación sanguínea por la superficie corporal. Se puede tomar un baño de inmersión o realizar la refrigeración mediante aire, muy aconsejable para las personas de edad avanzada. Pasar de una sauna caliente a un ambiente frío no es recomendable, aunque es positivo realizar baños de inmersión en aguas frías.
  • Descansar relajado durante 10 o 15 minutos. Se puede pasear, tomar un masaje, broncearse… Opcionalmente se puede tomar un baño de pies con agua caliente. Si se puede permanecer al aire libre.
  • Repetir la una segunda sesión por un tiempo similar.
  • Nuevo enfriamiento y relajación por un tiempo similar.
  • Eventualmente realizar una tercera sesión de sauna sin abusar.
  • Después del último enfriamiento hay que esperar a dejar de transpirar para vestirse. Luego se debe descansar y beber algo fresco sin prisas. No se debe beber alcohol ni antes ni durante la sesión de sauna lo mismo que comer pesadamente.

Consejos

  • La temperatura de la sauna debe estar entre los 80 y los 90ºC aunque se puede llegara un máximo de 100ºC. Si hay niños se comenzará por una temperatura alrededor de los 75ºC y se irá subiendo. La transpiración se produce por el aumento de la temperatura corporal, lo que viene a suceder entre los 8 ó 12 minutos de estar inmerso en ella independientemente de la temperatura a la que este la sauna (en una sauna a 80ºC ocurre igual que en una a 100°C).
  • Antes de iniciar una sesión de sauna se debe haber descansado entre 15 y 30 minutos. No es aconsejable el entrar a la sauna después de realizar esfuerzos físicos, como la práctica de algún deporte, facilitando, de esta forma la reacción del cuerpo al calor.
  • Tomar la sauna entre 2 y 4 horas después de una comida.
  • Es conveniente que la sangre tenga contenido de glucosa por lo que si se ha comido hace algún tiempo conviene ingerir algún dulce o pan.
  • No conviene realizar una sauna con los pies fríos. Por ello es aconsejable realizar un baño de pies en agua caliente durante, aproximadamente, 5 minutos (se puede realizar en uno de los descansos).
  • Si la presión arterial es alta ducharse con agua templada. Un contraste de la temperatura hace subir la presión sanguínea.
  • Los principiantes en tomar saunas deben comenzar con sesiones suaves que incluyan solamente una entrada a la cabina, es decir un único ciclo de calentamiento enfriamiento, según se vaya realizando la actividad se irá incrementando el tiempo de estancia y las entradas a la cabina. No hay que abusar y tomar más de tres saunas en una sesión. Semanalmente se suelen realizar 2 o tres sesiones.
  • No prolongar el tiempo en la sauna con la creencia de que cuanto más se sude más se adelgaza. El peso perdido en una sesión de sauna se recupera al cabo de las 2 o 3 horas. El exceso de sudoración puede acarrear trastornos en el sistema circulatorio.
  • Si aparecen síntomas de agobio, incluso al poco tiempo de haber entrado, hay que salir y refrescarse para que el cuerpo vuelva lo antes posible a su temperatura normal. Esto puede ser debido a alguna anomalía no conocida que se pudiera tener.
  • El último enfriamiento debe realizarse bien ya que si el cuerpo no retorna a la temperatura normal se producirán sudoraciones que pueden acarrear resfriados.
No se recomienda pasar súbitamente de una sauna caliente a un ambiente frío. Es decir, pasar súbitamente. Es preciso un lapso adecuado de adaptación, nada más. Refrescarse y descansar son dos elementos esenciales de la sauna. El peor defecto de las saunas urbanas es la ausencia de un sitio apropiado para tomar fresco, pues sólo hay pocas con un buen balcón o una terraza. Las saunas situadas en una costa en cambio permiten un chapuzón en aguas frías y pasar así del baño de sudor al de inmersión. En invierno los más valientes se zambullen en el agua helada por un agujero abierto en el hielo o se revuelcan sobre la blanca nieve. Sólo el inclemente clima boreal puede ofrecer estos placeres invernales.
  • Tener precaución con los objetos metálicos, cadenas, anillos… ya que alcanzan altas temperaturas y con los objetos electrónicos al poderse deteriorar por la excesiva temperatura.
  • No se debe cubrir el cuerpo con prendas, en especial de plástico o impermeables, ya que evitan la transpiración normal y reducen el flujo de sudor.
  • Dentro de la sauna no se debe comer ni beber. Hay que reducir la charla o cualquier clase de ejercicio ya que inciden sobre la respiración y circulación.
  • Es aconsejable compensar la perdida de líquidos que se produce, entre medio y dos kilos, ingiriendo agua o zumos de fruta.
  • Si se es propenso al insomnio se recomienda no tomar saunas cerca de las horas de sueño, al menos dejar un intervalo de 2 horas.

Con niños hay que estar vigilantes al poder tener inmaduro los sistemas de autorregulación de la temperatura corporal, conviene ducharlos con agua templada.

Contraindicaciones

La sauna tiene incidencia en el sistema circulatorio por lo que las alteraciones que se pudieran tener en el mismo pueden condicionar su uso. No se debe tomar una sauna si se tiene alguna de estas enfermedades o alteraciones:

  • Problemas de corazón como infarto de miocardio, estados de descompensación cardiovascular y síntomas de estenosis.
  • Problemas venosos crónicos, insuficiencia venosa, síndrome post-trombótico.
  • Varices en fase aguda.
  • Problemas de circulación cerebral, trombosis, estados tras haber sufrido infartos cerebrales.
  • Tensión arterial baja.
  • Hipertensión arterial de origen renal superior a 200 mmHg.
  • Glaucoma.
  • Hipertiroidismo.
  • Tumores.
  • Toxemias gravídicas severas.
  • Enfermedades inflamatorias agudas internas como hepatitis y nefritis.
  • Con episodios de fiebre.
  • Con enfermedades infecciosas como hongos.
  • Los tres primeros meses de embarazo.
  • Embarazadas con historiales de partos prematuros

Hay que tener precaución en los siguientes casos.

  • Durante la menstruación por la bajada de tensión arterial.
  • Hipertensión compensada mediante medicación: el enfriamiento se debe realizar sin ducha y progresivamente.
  • En hipertensiones no medicadas sólo se puede tomar bajo consejo médico.

Beneficios

El tomar una sesión de sauna requiere tranquilidad y relajación. No se puede hacer con prisas. Esto es ya en si mismo muy beneficioso para problemas de estrés y agobio crónico. A este efecto debido al propio procedimiento hay que añadir los que se derivan de la propia sauna y sus dos estados o fases, el de calentamiento y el de enfriamiento. Los beneficios son: desintoxicación de la piel, limpieza de las vías respiratorias, mejora en el flujo de la sangre, el corazón bombea con más fuerza y preparación para un buen dormir. Entre otros.

Calentamiento

En la fase de calentamiento se produce la elevación de la temperatura corporal hasta casi los 40ºC por lo que se produce una sudoración muy fuerte y la apertura de los poros. Los benéficos que aporta esta fase son los siguientes:

  • Relajación muscular y psíquica.
  • Sudoración que produce la excreción de desechos y limpia de la piel.
  • Normalización de la presión arterial.
  • Acumulación de calor.
  • Vasodilatación y aumento de la circulación sanguínea.
  • Alteración del sistema termorregulador del cuerpo.
  • Beneficios sobre el sistema respiratorio.
Enfriamiento

En la fase de enfriamiento se produce un abrupto cambio de temperatura. Este contraste hace que se realicen cambios en el sistema sanguíneo y proporciona la recuperación de la temperatura normal del cuerpo humano. Los beneficios que en ella se obtienen son:

  • Saturación de oxigeno en la sangre.
  • Contracción de los vasos sanguíneos, en contraste de la dilatación de la fase de calor.
  • Normalización de la temperatura corporal.
  • Estimulación psíquica.

En general los beneficios terapéuticos de la sauna son el estímulo en la circulación de la sangre al acelerar el corazón su ritmo para llevar más sangre a la piel con el fin de enfriarla, la mejora a la respuesta del sudor que se logra forzando la sudoración con el estímulo calorífico, la eliminación de toxinas que se produce mediante el sudor (también se eliminan componente beneficiosos que deben ser repuestos después de la sesión de sauna), se alivia el dolor corporal y de la artritis mediante la aplicación del calor. La sauna relaja la musculatura, limpia y desobstruye las vías respiratorias, desintoxica y expulsa las impurezas del organismo y combate enfermedades del aparato respiratorio. Sin embargo, la frecuencia habitual o prolongada de saunas debe ser autorizada por un médico, pues ciertas patologías respiratorias y circulatorias no se benefician con la permanencia en un ambiente caliente, así que la frecuencia de uso para las personas que las padezcan no debe superar más que una vez por semana.

La sauna se puede combinar con otros sistemas de mantenimiento de la salud, es muy normal combinar la sesión de sauna con una sesión de masajes o, como hacen en Finlandia, con la aplicación de ventosas.

La tradición Finlandesa dice:

en la sauna te ablandarás. Cuando sientas que te duelen las venas y los huesos te aprietan, el remedio es una sauna. Cuando tengas jaquecas, debes ir a la sauna. Cuando tengas tos no podrás ir hasta que se te haya pasado. Si entras en la sauna aterido de frío, éste se refugiará en tu corazón. Primero deberás calentarte por dentro y sólo después tomar la sauna

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2 comentarios para este artículo:
  • ibisrrebeca matera

    Excelente artículo, muy instructivo. No sabia diferencia entre sauna vapor y seca.

  • werner

    el articulo muy bueno me gustaria saber mas sobre sauna seca y como construir un sauna seca